Elige el canal que prefieras
Todos los canales los llevo yo en persona: aquí no hay recepcionista ni centro de llamadas. La mensajería es lo más práctico: puedes describir la molestia con calma y yo respondo entre sesiones, sin interrumpir el trabajo con otra persona. La llamada tiene sentido si el asunto es urgente o si escribir te resulta incómodo.
Telegram
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Balmes 200
Horario
09:00–21:00
Escríbeme y reserva tu hora
Cuéntame qué te molesta y desde cuándo, indica el barrio o el hotel y las horas que te vienen bien. Te respondo dentro del horario de atención, te hago un par de preguntas sobre cómo te encuentras y te propongo un hueco concreto con el importe final. Si tu caso no es para mí, te lo digo con franqueza y te oriento sobre a qué especialista acudir. Los datos del formulario solo se usan para responder a tu solicitud — los detalles están en la política de privacidad.
A dónde me desplazo
En breve, para que veas de entrada el orden de precios y plazos. El recargo depende solo de la zona — no del tráfico ni del piso — y se dice antes de reservar. El mapa detallado y las normas están en la página de desplazamiento a domicilio y al hotel.
Consulta, Balmes 200
Mi propia camilla, mi luz y el juego completo de cuñas y rodillos. Para sesiones largas de 120 minutos es la opción más cómoda.
Centro de Barcelona
Acceso a pie y estacionamiento sencillo; no se aplica ningún recargo aparte.
Zonas de desplazamiento: Area Metropolitana de Barcelona
Recargo fijo, idéntico para todas las direcciones dentro de la zona.
Hoteles y apartamentos
La visita se avisa a recepción con antelación. Puedo atender en inglés.
Afueras y direcciones fuera de la ciudad
Acepto sobre todo sesiones de 90 y 120 minutos: así el viaje compensa a ambas partes.
Si tu dirección no aparece en la lista, escríbeme igualmente. Te diré con honestidad si puedo ir o no; que no llegue por distancia no significa que no pueda atenderte: te propondré la consulta y una hora que te venga bien.
Cuatro preguntas sobre la reserva
Las otras veinticuatro están en las preguntas frecuentes.
Cómo reservar más rápido
La parte más lenta de una reserva no es encontrar hueco, sino aclarar los detalles. Si el primer mensaje incluye las cinco cosas de la lista de abajo, la respuesta llega de una vez con la hora y el importe final, sin tres rondas de mensajes.
Qué escribir en el primer mensaje
- Qué te molesta y desde cuándo. En una frase y con tus palabras: «me tira a lo largo de la columna, entre los omóplatos, peor por la tarde, desde hace tres meses». El tiempo importa más que la intensidad: de él depende si basta con una sesión o hace falta una serie.
- Dónde estás. El barrio de la lista de Area Metropolitana de Barcelona, el nombre del hotel o «voy a la consulta». Con ese dato te digo enseguida el recargo de zona y una franja de llegada realista, en vez de «ya te confirmo».
- Cuándo te viene bien. Dos o tres opciones de día y hora, no una sola: las tardes entre semana se llenan primero. Si necesitas un hueco tardío fuera de 09:00–21:00, dilo desde el principio — eso se acuerda la víspera.
- Cuánto tiempo puedes dedicarle. 60, 90 o 120 minutos. Si no lo sabes, dilo tal cual: te propondré una duración acorde a tu molestia y te explicaré por qué esa. Cuenta además diez minutos para montar la camilla y hablar.
- Qué debo saber sobre tu salud. Enfermedades crónicas, operaciones y lesiones recientes, medicamentos que tomas — sobre todo los que afectan a la coagulación. No es un trámite: de tu respuesta dependen la presión, la elección de zonas y el hecho mismo de que haya sesión.
El primer mensaje ideal suena de lo más corriente y ocupa cuatro líneas. No hay que formular nada especial: escríbelo con las mismas palabras con las que te lo cuentas a ti mismo.
Me duele la zona lumbar desde la mudanza, segunda semana. Vivo en una de tus zonas, puedo el jueves o el viernes después de las 19:00. Estoy pensando en 90 minutos. De salud, nada salvo una fractura de tobillo antigua.
Ejemplo de mensaje al que respondo con hora e importe
Qué pasa después
- Te respondo dentro del horario de atención (09:00–21:00): te propongo un hueco y te digo duración, precio y recargo de zona — como importe final, que no se recalcula en la puerta.
- Te hago dos o tres preguntas sobre cómo te encuentras. Si veo una contraindicación, te lo digo sin rodeos y no acepto la reserva.
- Para zonas lejanas, afueras y huecos tardíos pido un pequeño anticipo por el desplazamiento — cubre el viaje, no la sesión, y se descuenta del importe final.
- La víspera te mando un recordatorio breve y la lista de lo que conviene preparar: un espacio libre de suelo de unos dos por dos metros y medio, una habitación caldeada y sin corrientes, y una toalla.
- Cambiar la cita o cancelarla con antelación no requiere explicaciones — basta con que me escribas. La agenda es un ser vivo, y un mensaje honesto siempre es mejor que el silencio.
Cuándo no hay que reservar, sino ir al médico
Si hay entumecimiento, hormigueo, debilidad en un brazo o una pierna, pérdida de sensibilidad, un «latigazo» tras el cual la extremidad responde mal; si hay una lesión reciente, hinchazón, fiebre y signos de inflamación; si el dolor te despierta por la noche y no depende de la postura. El masaje no es asistencia médica: aquí no se diagnostica ni se prescribe tratamiento. La lista completa está en el apartado de contraindicaciones. Escríbeme igualmente si tienes dudas: orientarte sobre a qué especialista acudir también forma parte del trabajo.
Y una última cosa, sobre los límites. Ofrezco únicamente masaje terapéutico: se trabaja bajo la sábana, solo queda descubierta la zona que estoy tratando en ese momento y los servicios de carácter íntimo quedan excluidos por completo. Cualquiera de las dos partes puede interrumpir la sesión en cualquier momento y sin dar explicaciones. Esta norma nos protege igual a los dos, por eso la dejo clara antes de reservar y no en la puerta.